23/4/15

Selección de concursos literarios interesantes

Cada mes se convoca un sinfín de concursos literarios, pero desde mi punto de vista, sólo un pequeño porcentaje de ellos resulta de interés. Aquí os paso una selección de certámenes que vencen en mayo y junio, con un resumen de información relevante. Algunas de sus ventajas son que se puede participar por correo electrónico y que están dotados con buenos premios, la mayoría en metálico. Lo malo es que en este tipo de certámenes participa mucha más gente, por lo que se reducen las posibilidades de ganar. 

I CONCURSO DE RELATOS POLICÍACOS GRANADA NOIR
-Relatos de temática negro-criminal con un máximo de 1.000 palabras. 
-Hasta el 15 de mayo.
-100 euros al ganador y publicación electrónica junto a otros nueve finalistas. 

SER VAMPIROS, 80 AÑOS DE DRÁCULA EN ESPAÑOL
-Abierto a mayores de 18 residentes en la Comunidad de Madrid, estudiantes de las Universidades Carlos III de Madrid, Rey Juan Carlos y UNED y personas que tengan carnet de las bibliotecas de la Comunidad de Madrid.
-Relatos de vampiros de entre 4 y 7 folios mecanografiados a una cara, fuente tamaño 12, interlineado 1,5, páginas de 30-35 líneas. 
-Hasta el 17 de mayo.
-Premios a los seis primeros (vales de compra, estancias, pases, libros). 

IV CONCURSO DE POESÍA Y RELATOS BREVES LGTB "ME ATREVO CON PALABRAS"
-Relatos de temática LGTB de entre 15 lineas y dos páginas en Times tamaño 12 interlineado doble a una cara. 
-Hasta el 25 de mayo.
-Primer premio: 100 euros. Segundo premio: libros. 

III CONCURSO INTERNACIONAL DE RELATO BRUMA NEGRA
-Relatos de temática negra, de intriga o policíaca, con el mar como elemento integrante del relato de entre 1.000 y 3.000 palabras. 
-Hasta el 31 de mayo.
-300 euros al ganador y publicación en digital junto con cuatro finalistas. 

I CONCURSO DE MICRORRELATOS OJOS VERDES EDICIONES
-Relatos que contengan "ojos verdes"con un máximo de 200 palabras. 
-Hasta el 31 de mayo
-Se publicará un libro con los mejores. Al primero le darán 200 euros y cinco ejemplares, al segundo 75 euros y dos ejemplares y al tercero y cuarto, un ejemplar. 

IV CONCURSO DE RELATOS CORTOS ANDRÉS GUTIÉRREZ DE CEREZO
-Relatos de temática medieval de entre 7.000 y 15.000 caracteres con espacios.
-Hasta el 5 de junio.
-Premio de 250 euros al ganador y 100 al segundo. 

I CONCURSO MICRORRELATOS ERÓTICOS EDICIONES DE LETRAS 
-Relatos eróticos con un máximo de 10 lineas en Arial 12. 
-Hasta el 30 de junio.
-300 euros al ganador. Publicación de antología. 






16/4/15

El paso de los años

   Mi abuelo nunca nos contaba historias de sus tiempos. Decía que su vida había sido triste y absurda y que no tenía intención de aguarnos la fiesta. Sin embargo mi abuela sí que nos relataba muchas cosas sobre él. Siendo muy joven solía ir a tirar piedras a los señoritos del pueblo, que tomaban el aperitivo en su club privado. Mi abuelo y sus amigos pasaban muchas penurias y sentían un odio visceral por aquellas personas tan bien vestidas y alimentadas. Después llegó la guerra. «Abuela, ¿a cuánta gente mató el abuelo?» preguntábamos. «Ni él mismo lo sabe. Estaban allí en las trincheras y pegaban tiros con sus fusiles. Bien pudo haber matado a cien como a ninguno». Más tarde acabó preso. En la cárcel aprendió a leer y conoció a Miguel Hernández. Poco antes de que llegase el día de su ejecución, el cura de su pueblo intercedió por él y logró que lo indultasen. «Si no fuese por aquel cura, vosotros nunca habríais nacido» nos decía mi abuela, dejándonos completamente desconcertados. Un tiempo después de dejar atrás la prisión, se instaló en la capital y conoció a mi abuela. Se casaron, abrieron una tiendecita de ultramarinos y tuvieron a mi madre y a mis tías. Allá por noviembre del setenta y cinco, un tipo con bigotillo y gesto compungido apareció en la tele para dar una trascendental noticia. Mi abuelo se levantó, fue a la cocina y descorchó una botella de vino que tenía reservada para la ocasión. Los años pasaron y una triste mañana de julio, un cáncer de estómago terminó con la vida de mi abuela, y mi abuelo se volvió aún más reservado y taciturno, si es que eso era posible. Y así llegamos al momento actual. Una enfermera nos lo trae empujando su silla de ruedas por los pasillos de la residencia. Como siempre, no nos reconoce, pero acepta nuestra compañía. Un rato después empieza a llorar sin motivo. Luego relata incoherencias, nos llama por el nombre de otras personas o se vuelve loco de alegría cuando le damos una onza de chocolate. Entonces poso afectuosamente mi mano sobre su hombro y digo:
   ―Abuelo, gracias. De verdad, gracias por todo. 
   Él me mira afable, me sonríe y dice:
   ―¿Y usted quién es?



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